Nunca utilizar solo números. Aunque se pongan claves de ocho o más dígitos, si se emplean solo cifras, es cuestión de tiempo que un robot encuentre la contraseña y entre en las páginas de la persona.
Tampoco usar solo letras ni palabras. Las letras se pueden combinar con robots hasta dar con la clave. Respecto a las palabras, siempre tienen una conexión simbólica con el subconsciente, por lo que alguien que conozca un poco al usuario puede adivinar las claves si piensa en el nombre de su pareja, sus hijos o sus mascotas.
Optar siempre por combinaciones alfanuméricas. Mezclar letras y números es la solución más segura porque se juntan dos sistemas de clasificación, lo cual amplía mucho las combinaciones. De todos modos, un "hacker" que tenga algunos datos personales sobre el usuario y mucha psicología puede adivinar las claves si no ha habido esmero en confeccionarlas. Hay que ser conscientes de que, de modo automático, siempre se buscan combinaciones fáciles de recordar y relacionadas con personas y fechas importantes. Por lo tanto, después de escribir la contraseña es importante revisar que no contenga pistas personales.
Intercalar signos de teclado. Un truco que permitirá usar letras y números relacionados con la vida del usuario sin peligro es intercalar símbolos como "#", "$", "&" o "%" entre los caracteres de la contraseña.
Lo mejor son las claves aleatorias. Si se puede usar un programa generador de claves aleatorias, se estará mucho mejor protegido.
No utilizar la misma contraseña para todo. Parece una obviedad, pero es lo que hace la mayoría. Hay que tener una contraseña distinta para cada servicio. También es recomendable cambiarlas cada cierto tiempo.
Guardar las claves en un documento de texto. Como las claves seguras son muy difíciles, por no decir imposibles, de recordar, lo lógico es tenerlas escritas en un documento de texto, que se usará para almacenar las contraseñas de todos los servicios personales.
Cuidado con las sesiones abiertas.
En muchas ocasiones, los usuarios mantienen abiertas las sesiones de diferentes servicios online en el navegador. De esta forma, en caso de extraviar el ordenador o bien dejarse la sesión abierta en un terminal público o de un tercero, puede poner en peligro su privacidad y seguridad, al facilitar el acceso a su cuenta. Para minimizar este riesgo, una opción recomendable es salir de todos los servicios de uso habitual, ya sean el correo electrónico, las distintas redes sociales donde se participa o las plataformas donde se guardan documentos para sincronizarlos, etc.
En caso de disponer de un dispositivo portátil como ordenadores, teléfonos o tabletas, es aconsejable activar un mecanismo de seguridad de acceso al sistema cada vez que el aparato entre en hibernación o se apague la pantalla. De esta manera, si alguien encendiera el dispositivo y el usuario no hubiera activado esta protección, el extraño podría acceder fácilmente a sus servicios con sesiones abiertas.